''Diablos... Tener que pensar, ahora, al cabo de tantos, tantísimos años, que en el fondo fuimos mejores por carta.'' La amigdalitis de tarzán.
Ilógico, siempre pude escribirte cosas maravillosas, siempre pude sorprenderte y sacarte sonrisas. Pero ........ Nunca logre sostenerte la mirada y decirte las mil cosas que pasaban por mi mente, jamás logre dejarte callado y esperar al menos una disculpa. Siempre tuviste la satisfacción de mirarme y decir ves como tengo razón. Me quede callada, no por miedo, ni por cobardía, quería escuchar cada palabra que decías, cada mentira que inventabas, cada cosa que me enamoraba. Soporte cada mala palabra, cada lagrima derramada. Pero siempre llegaba al conclusión de que debía escribirte, o al menos inspirarme un poco con lo que me hacías sentir. Cada vez que hablábamos mis ojos delataban el temor que tenía de perderte, jamás lo dije, lo siento, soy el silencio que te gusta contemplar. Hablábamos por horas, de todo, de nada, de lo nuestro, de todo lo que ayer desechamos. Lo lamento, se que debí decírtelo y en algunos casos hasta gritártelo. El dolor que me carcome por dentro no me dejo, de verdad lo lamento.
Deje plasmado en un papel los besos que dejamos al viento, las promesas que tiramos al cielo, los momentos que nos quito el destino. Escribiré tu nombre unas cuentas veces ya que no me has dejado recorrerte a besos. Haré las memorias que hemos dejado perdidas y le quitare a mi vida un poco de la esencia que has dejado impregnada en mi. Le contare a la lluvia la tragedia que es no tener a quien escribirle, y le relatare nuestra historia a los verdaderos amantes del amor que es verdadero como duradero. Hoy no me arrepiento de callar esas palabras que siempre me hirieron por dentro, pues entre letras mi alma se desglosa y me quita un poco del peso causante de un dolor intrascendente.
Esta vez solo me quedan las letras que te mantienen cerca de mi, esas que letras que te gustaba que te leyera. Quiero mantenerte vivo por medio de paginas que minutos antes de pensarte estaban en blanco, y sobrevivirás por medio de mis lapices gastados y mis borradores ya desmoronados.
Esta vez solo me quedan las letras que te mantienen cerca de mi, esas que letras que te gustaba que te leyera. Quiero mantenerte vivo por medio de paginas que minutos antes de pensarte estaban en blanco, y sobrevivirás por medio de mis lapices gastados y mis borradores ya desmoronados.
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