Bastaba con mirar al espejo y ver como ante mi pasaba el cadáver de lo que alguna vez soñé, de lo que fui. Cuantos tropiezos y caídas necesitaba para desistir, para dejar de creer en mí misma... Siempre fue igual, siempre una llamarada de alegría y fulgor que se desprendía de mi ser, podía ser grande el error pero siempre se mantenía en su máximo esplendor. Pero ahora no, ahora ya no existe... ahora ya no existo.
Contemple como a mi alrededor se murmuraba idioteces que provenían de personas de la misma calidad de sus propias palabras. Caí en un abismo de pensamientos que me sucumbían en un ir de venir de decisiones maltrechas e inconclusas que al final desechaba tal y como ese día sin escrúpulos ni miramientos desecharon mis oportunidades.
Estaba absorta, herida y rota. Empece a notar que hasta el momento nada había salido como lo esperaba, y comencé a llenarme de ira, de un rencor que se desbordaba porqué se me notaba en la mirada. Taciturna y atortolada seguía andando, caminando hacía la nada que me esperaba.
Temblaba de miedo, lloraba y me sentía derrumbada... sobre mí caía la presión de hacer sentir algo más que decepción y dolor. Estaba hundiéndome, estaba cayendo con la dudosa opción de volver a levantarme, de volver a luchar por lo que solía soñar y con una esperanza estúpida alcanzar.
Error tras error me envolvía en un sin fin de temores que se enredaban entre mis anhelos... Intento distraerme y que el aire citadino rompa con fuerza la idea de no seguir, la idea de rendirme... aunque la idea de avanzar sea fantasiosa, dudosa e improbable. Me incita el hecho de desaparecer, ser intangible, lejana y fortuita en la vida de aquellos dijeron ser constantes.
Temblaba de miedo, lloraba y me sentía derrumbada... sobre mí caía la presión de hacer sentir algo más que decepción y dolor. Estaba hundiéndome, estaba cayendo con la dudosa opción de volver a levantarme, de volver a luchar por lo que solía soñar y con una esperanza estúpida alcanzar.
Error tras error me envolvía en un sin fin de temores que se enredaban entre mis anhelos... Intento distraerme y que el aire citadino rompa con fuerza la idea de no seguir, la idea de rendirme... aunque la idea de avanzar sea fantasiosa, dudosa e improbable. Me incita el hecho de desaparecer, ser intangible, lejana y fortuita en la vida de aquellos dijeron ser constantes.